Una persona con misofonía puede verse muy perturbada por ciertos sonidos o ruidos cotidianos. Puede ser lloriquear, roncar o masticar. Se trata de un trastorno que está presente en un buen número de personas y que no se debe descuidar, ya que puede traer perturbaciones a la vida diaria.

Ruidos comunes que pueden generar un estado de estrés

Nicolás, de 32 años, tiene misofonía. Ha padecido esta enfermedad durante diez años y ya no puede soportar una serie de ruidos comunes. Especifica que la misofonía le llegó durante una comida. Escuchar a la gente masticar le causaba un estrés considerable.

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Así que no dudó en dejar la mesa. Y desde ese día, Nicolás no soporta a una persona que mastica chicle o come un plátano. Para describir su sentimiento, dice que puede ponerlo en un estado de rabia extrema. Su misofonía significa que ya no va a restaurantes y que tiende cada vez más a aislarse.
Los 30 y tantos siempre tienen tapones para los oídos a su alcance. Hay otras personas que padecen esta enfermedad, y que incluso han consultado a un psicoterapeuta sin que nada haya cambiado realmente.

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Algunas personas con misofonía pueden tener una reacción de enojo con más frecuencia. Esta ira puede incluso convertirse en una verdadera rabia. Otros pueden reaccionar de manera diferente al escuchar estos sonidos. Esta última categoría de personas puede experimentar palpitaciones cardíacas, sensación de asfixia, temblores o un nudo en la garganta.
El hecho de ser víctima de este tipo de mal puede llevar a la persona que lo padece, a encontrarse permanentemente en un estado depresivo. Entonces tiende cada vez más a aislarse para alejarse de estos sonidos perturbadores.

Soluciones consideradas para aliviar los misófonos

Las personas con misofonía pueden usar la meditación o la hipnosis para aliviar sus problemas. Incluso hay otros que consultan a médicos que prescriben psicotrópicos. Se ha encontrado una posible solución para aliviar el dolor de los misófonos.
Consiste en una desprogramación de la experiencia sonora negativa, con un reemplazo por un sonido agradable. Siguiendo este tratamiento durante varias semanas, el misófono podría liberarse de su fobia a estos sonidos que se han vuelto insoportables.

Entender mejor la misofonía

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